El siervo de Dios

Archive for the ‘Magistrado’ Category

Una sentencia favorable

In Favores, Magisterio, Magistrado, Testimonios on 06/09/2018 at 21:32

Desde Cantabria (España) nos llega la noticia de este nuevo favor de José María Haro:

“Soy profesora de la asignatura de Religión Católica en un Instituto de Secundaria de Cantabria; durante este curso la Consejería de Educación gobernada por el Partido Socialista Obrero Español, me ha reducido la jornada laboral de manera injusta, por lo que me he visto obligada a interponer la correspondiente demanda laboral ante los tribunales. Como quiera que desde el primer momento he estado pidiendo la intercesión del siervo de Dios José Mª Haro Salvador, y he conseguido una sentencia favorable en primera instancia, y ahora que he conseguido ganar el asunto ante la Sala de lo Social del Tribunal superior de Justicia de Cantabria, quiero reiterar desde aquí mi gratitud por la gracia concedida. Sé que la Consejería todavía puede interponer recurso de Casación para la unificación de doctrina, aunque no es demasiado probable, por lo que continuaré pidiendo su intercesión”.

L. A. S. (Cantabria)

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Homenaje en Cheste (23.10.1966)

In Calles y Edificios, Cheste, Espíritu de trabajo, Fallecimiento, Homenajes, Magistrado, Testimonios on 04/07/2013 at 18:12

Había transcurrido un año largo desde el fallecimiento de D. José María. Cheste, su localidad natal, quiso sumarse al recuerdo unánime de su persona desde el agradecimiento por tanto como había supuesto para la mejora social su labor al frente de los organismos civiles y eclesiásticos de los que participó. El acto en su memoria se celebró el día 23 de octubre de 1966, en el marco de las fiestas patronales de San Lucas (18 de octubre). Lee el resto de esta entrada »

“¿A quién iremos? ¡Ah! Pues a José María…”

In Apóstol, Espíritu de trabajo, Magistrado, Testimonios on 02/16/2013 at 18:15

El teléfono frecuentemente no dejaba de sonar. Y menos aún la puerta… A todas horas: daba igual. Y aunque a las 7:30 de la mañana tenía la costumbre José María de asistir a Misa, allá iban, a su casa, desde las siete incluso, gentes de lo más diversa queriendo recibir su ayuda, su consejo, su intercesión para resolver cualquier problema… No hallándole muchas veces, le tocaba a María Luisa, su esposa, abrir la puerta y atenderles. “Es que José María no está… Se encuentra en Misa…“. No importaba: “Si pudiéramos esperarle un rato“. “Es un asunto importante“. “Es un problema delicado“… Y así aguardaban su regreso, no sin antes relatar primero a la buena de Mª Luisa “el caso”. Total, que José María ni desayunar luego podía, al entrar en casa. Él no lo decía, claro. Pero Mª Luisa Lee el resto de esta entrada »

Nuevas perlas sobre su trabajo en la Magistratura

In Biografía, Espíritu de trabajo, Magistrado, Testimonios, Vida de fe on 02/21/2012 at 18:37

Recuerdo de D. Francisco Estiguin Noguera, de cuando fue Secretario del Juzgado Comarcal de Viver, primer destino en la carrera judicial de José María Haro (testimonio del 9 de enero de 1967):

En ocasiones, antes de dictar una resolución quería saber mi criterio, y hasta que no lo tenía bien estudiado no dictaba dicha resolución y alguna vez me decía: “así es, pero en conciencia no debía de hacerse”. ¡En cuántas ocasiones no dictaba auto de procesamiento contra una persona hasta que se lo pedía por Fiscalía! Nunca quería perjudicar a nadie, al contrario: hacer bien siempre; pero claro, esto no podía ser, tenía que hacer justicia.

Recuerdo de D. Octavio Precioso, de Altos Hornos de Vizcaya con sede en Sagunto (testimonio del 19 de julio de 1967)

Siempre, durante la fase previa conciliatoria de los juicios en los casos en que ésta procedía, desvivíase para buscar la unión de las partes y para que éstas resultasen lo mejor paradas posible, ingeniando soluciones muy propicias y oportunas que los contendientes casi siempre habían de aceptar, puesto que en un 90% de los casos cubrían en esencia sus pretensiones. Tal era su segura visión, bondad y habilidad en grado superlativo para poder conseguir esto tan difícil que es en realidad de aunar los intereses contrapuestos y terminar estos actos de modo tan equitativo, en los que al final respirábase ya un ambiente de alegría del que tan lejos se estaba de poder pensar antes de comenzarse aquella reunión o comparecencia en Juicio.

… Cosa que sabía bien D. Octavio Precioso, pues fue testigo directo del afán riguroso en lo profesional pero calurosamente humano de José Mª Haro. Así lo recordaba también David Estiguin (12 de enero de 1967):

Otro hecho debo consignar en la obra de Haro Salvador, al frente de su Magistratura de Trabajo, y con ello se deja más patente la humildad y caridad del mismo hacia el necesitado. Se presentó una demanda laboral ante su Magistratura por un gran número de obreros de los Altos Hornos del Puerto de Sagunto (no recuerdo si fueron 45 ó 50); al objeto de ocasionar los menos perjuicios a los mismos, que debían de comparecer en la Magistratura en Valencia el día señalado para la celebración del correspondiente Juicio, en vez de trasladarse dichos obreros a Valencia, les citó a todos en Sagunto, trasladándose don José María Haro a esta ciudad y en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento de la misma, celebró dicho juicio y que a tal efecto le fue cedido para dicho acto.

Magistrado justo (2)

In Espíritu de trabajo, Magistrado, Testimonios on 02/21/2012 at 18:18

Recuerdo de D. David Estiguin Noguera, Secretario del Juzgado Municipal de Cieza (12.I.1967).

Se trata de un testimonio extenso y de redacción algo problemática, pero que retrata a la perfección la personalidad de quien durante años fuera Magistrado del Trabajo en la Provincia de Valencia y Juez Decano de la misma Magistratura. Vale la pena leerlo con calma:

“La rectitud con que procuraba dictar las resoluciones en los procedimientos de su competencia, esto es, en su desempeño de Magistrado del Trabajo encontrándome desempeñando mis servicios en el Juzgado Municipal de Sagunto (Valencia) un día, don José María Haro Salvador, me llamó por teléfono desde Valencia para ver si podía venir a Sagunto para hablar conmigo, contestándole que me trasladaría yo, contestándome que sería él el que lo haría y en el autobús “La Saguntina”. A las cuatro de la tarde fue a Sagunto, le estaba esperando y me dijo entonces “si tenía algún amigo que fuese exportador de naranjas”, contestándole que sí, varios, preguntándome si les podríamos visitar contestándole afirmativamente: Nos presentamos en el almacén del exportador de naranjas don Enrique Peris Monreal. Como don José Mª Haro me indicó que el objeto de su visita era presenciar la construcción de cajas de naranjas “tipo americana” por obreros especializados en dicha faena, se lo indiqué al exportador Sr. Peris, que muy gustoso aceptó la invitación pasando seguidamente al departamento de la construcción de cajas en donde los obreros especializados, en presencia de don José, procedieron a la construcción de dos cajas por operario. Seguidamente, después de darle las gracias al Sr. Peris, salimos del almacén y me preguntó don José Mª Haro si podríamos visitar algún otro almacén y contestándole que sí, trasladándonos al almacén del también exportador don Alfredo Masiá distante del anterior unos 800 metros; hablamos con dicho Sr. Masiá, y al igual que en el anterior, por otros dos obreros especializados en dicha materia, construyeron en presencia de Haro, otras dos cajas cada uno.

Una vez  terminadas de construir las cajas, don José María Haro les preguntó a dichos obreros cómo es, que cogiendo un puñado de puntas del cajón en donde se encontraban con una mano, y sin contarlas, cogían las precisas para la terminación de la caja; contestándole los obreros que ello era producto de la constante dedicación a la confección de cajas y por el volumen de puntas que cogían sabían si eran las justas o si les faltaba una o les sobraban. Seguidamente les preguntó por haber observado que llevaban la mano izquierda con un buen volumen de puntas, que era muy peligroso el llevar tantas ya que por la rapidez con que las introducían en la madera y la fuerza que imprimían con el martillo, ya que  lo  realizaban de un solo golpe, contestándole que efectivamente, si no acertaban tenían el peligro de destrozarse la mano ya que se introducirían en la misma todas las puntas que llevaban en ella.

Al salir don José María Haro y un servidor del segundo almacén, me dijo: ¡Ya descansa mi conciencia! ¡Ahora sí que podré dictar la resolución justa y con conocimiento de causa!. Seguimos hablando y me contó que tenía una reclamación en la Magistratura de un obrero especialista en construir cajas de naranjas de la parte de la Ribera, y que como consecuencias de un golpe con el martillo había perdido media mano, adquiriendo una inutilidad parcial, y como desconocía el proceso de la construcción de cajas y las consecuencias que podía traer el accidente en dicho trabajo quiso presenciar la construcción de las mismas, sacando la conclusión de que, efectivamente, podría producirse el estado en que se encontraba el obrero accidentado. Me manifestó que el querer venir a Sagunto fue debido a que el obrero era de la zona opuesta a Valencia y que no se enterasen de su gestión”

Magistrado justo

In Espíritu de trabajo, Magistrado, Testimonios on 02/20/2012 at 18:31

Tres testimonios históricos sobre el espíritu hondamente cristiano y profundamente humano con que vivió José María Haro su trabajo ordinario como juez en Valencia de lo social

1. Recuerdo de D. Pedro Ruíz Tomás, Notario, Delegado de Trabajo y Abogado en Madrid, Valencia, Alicante y Castellón:

Se amontonaron sobre mi mesa más de seis mil expedientes de depuración de obreros despedidos por sus empresarios en razón a sus actividades durante el periodo rojo. Decliné en Pepe [J. Mª Haro] la misión de estudiarlos y proponerme la decisión final. Me ajusté siempre a sus propuestas, aunque a veces no estaba conforme con ellas. Era criterio de Pepe que el problema de tales despidos afectaba directamente a la paz social, por la que se debía atender a la particularidad de cada caso, salvo cuando el obrero había tomado por sí o inspirado graves represalias contra su empresario o su familia próxima, por lo que se llegó al despido de alrededor de un 10% esto es, de unos seiscientos obreros.

2. Recuerdo de D. Ernesto Tarín Sierra (Valencia, 23 de enero de 1967):

Estando yo con él en su despacho le visitó una señora que iba a ser juzgada por cosas de tipo laboral. Traía una carta de presentación de un sacerdote de categoría. Después que Haro la hubo leído, la señora le dijo si le daba alguna esperanza. El contestó que si, que le daba una que indudablemente, siendo persona cristiana, le agradaría. Le anticipó que le haría justicia y que si tenía razón ganaría el juicio y si no… que lo perdería.

3. Recuerdo de D. Rosendo Albert (Moncada, Valencia, enero de 1967):

Teniendo interés un amigo mío en que le presentara a don José Mª Haro, con objeto de hablarle sobre algo que tenía relacionado en Magistratura del Trabajo,  y aún a pesar de que yo sabía que el Presidente Diocesano del Consejo de Hombres de A[cción].C[atólica]. estaba totalmente apartado de sus funciones de Magistrado y viceversa, ante la insistencia del amigo acepté presentarle a él en los locales del Consejo; expuesto el caso y con toda la finura y gentileza que le caracterizaba, le contestó: “He tenido una satisfacción en conocerle y como ya le habrá dicho Rosendo que el Presidente de los HH. de A.C. [Hombres de Acción Católica] no interviene en pleitos de tipo laboral, yo le aconsejo que visite mañana al Magistrado de Trabajo en Magistratura y le aseguro que allí se resolverá la cuestión siempre en justicia y caso de que ambos casos parezcan similares en orden a la razón, entonces se fallará a favor siempre del económicamente débil”.

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