El siervo de Dios

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“De todo un poco…”

In Conferencias, I.N.P. on 02/20/2019 at 19:36
Sagunto. Castillo

Charla en la ciudad de Sagunto

Junio, 1953


 

¡Vaya temita más moño!, dirán ustedes. No va a estar a la altura del final de este Curso. Esperaban Vds. de mí que acaso hablara como magistrado, como presidente de Acción Católica, como Director del Banco de Ntra. Sra. de los Desamparados, como padre de familia numerosa, o acaso como amigo de vuestro alcalde, al que nunca agradeceré bien. Porque de cada una de estas cosas podría haber obtenido un tema al menos. Y al final, hubierais dicho acaso: “Ha estado bien”… ¡Y se acabó! No quedó rastro.

No creáis que no estoy arrepentido de haber dado ese tema tan, tan… ¿qué? Tan… impreciso. Porque ahora, ante vosotros, no sé qué os voy a decir, aunque ya estoy hablando.

Tampoco es que vaya a hablar de fútbol… Ni puedo ir a verlo, ni tengo pase, aunque sé cuánto pesa en oro Di Stefano –lo decía ayer Las Provincias–, que juega al escondite Kubala, los despropósitos de D. Pedro Escartín, y que caerá mareado en la séquia de Mestalla el Valencia cualquier día. Pero no sé de fútbol.

Y de toros mucho menos, mucho menos… Nada de si mejicanos o españoles, de si Luis Miguel o no, de si vuelve el Litri y de si es de Gandía o de Huelva, o de si este Gimeno que llega ahora viene pegando… Nada de esto sabría deciros nuevo. Solo una cosa observo en eso del fútbol y los toros: que todo el mundo se queja de que no gana para comer. ¡Pero qué ríos de gente y de dinero se mueven los sábados y domingos ante mi casa…!

No creáis que me duele, no; es necesario distraerse. Pero para descansar del trabajo, no para otra cosa. Al revés; siempre lo fundamental en el hombre será, entre otras cosas, el trabajo, porque las cosas ya no se crían solas, hay que producirlas. Y el trabajo es ese mundo, sí, que me preocupa: el mundo del trabajo. Porque es un mundo –¿verdad?– del que unos huyen para descalabrarse, y al que otros se acercan para abusar o por necesidad pura. Pocos van a él con sinceridad, que es el mejor modo de llegarse a él, sacarle provecho, ser útiles a los demás, ganar el pan, tener para darlo a los nuestros con honestidad, y para darlo a los demás con caridad, y hasta para ir al fútbol y a los toros. Y de excursión.

Ese es un mundo de verdad, y la verdad redime siempre.

El trabajo. Gran cosa. El de todos: peón e ingeniero, bracero y minero, artista y herrador, maestro y sembrador, investigador. ¿Quién trabaja? El hombre, el hombre entero, alma y cuerpo, barro y espíritu. Si no, no es trabajo; es esfuerzo, es máquina…

¿Pero quién habla de trabajo aquí, entre vosotros, que vivís del campo, pegados a la tierra, haciéndola fértil, ejemplarmente fértil? ¡Ha salido otro poco: el campo! El campo hermoso, bello. Estad orgullosos los que sois del campo, base de la vida. La ciudad es una sirena, que no os engañe. ¿Qué tiene la ciudad mejor que el campo? ¿Qué tiene? Ritmo, masa, coordinación, pasos, guardias, cafés y bares, cine, teatro… ¿Qué más? ¡Monumentos! Pero también vicio, abusos, riesgos. Encierra muchas cosas muy buenas, pero, ¿y la paz del campo? ¿Y la vida del campo? ¿Y ver crecer y ver nacer y morir el día, y el cielo, y el agua, y las flores y frutos…? Sobre todo la paz del campo, eso que en la ciudad es tan difícil de encontrar y nos es tan necesaria.

¡No hay nada comparable a estar en el campo, aunque sois ciudadanos de Sagunto, nada menos que de Sagunto! ¡Otro poco…!

Yo he pasado muchas veces bajo vuestra histórica montaña. Muchas. Me daba pena que le quitasen piedras, como si se fuera a caer. Gozaba de verlas viejas, de tiempo, con almenas caídas, aunque no sean de aquel Sagunto histórico. Yo he gozado descansando y leyendo algunos ratos allá arriba, meditando en lo que fue y en lo que somos. ¡Sagunto! Un nombre de la Historia universal. ¿No estáis orgullosos? Cuesta mucho llegar a la Historia universal… Y Sagunto llegó con título de tres columnas, como se dice ahora, piedra básica de España. He meditado mucho en su historia y he sacado de ella siempre la misma lección. ¿Sabéis qué lección saqué? No el heroísmo, no la pervivencia, no la trascendencia de su acción, no. Sino esto: fue leal. ¡Leal! Fue fiel. Le hubiera venido mejor ser infiel, venderse, entregarse. No hubiera pasado a la historia llena de traiciones, de infidelidades. Pero Sagunto fue leal, guardó fidelidad y pasó. Lee el resto de esta entrada »

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Su nombre en Valencia: Centro de Salud “José Mª Haro Salvador”

In Calles y Edificios, Homenajes, I.N.P., Valencia on 04/09/2013 at 14:19

En la C/ Azcárraga, esquina con Juan Lloréns, entre las grandes avenidas de Pérez Galdós y Fernando el Católico, se alza el Centro de Especialidades Médicas “José Mª Haro Salvador”. Lo inauguró el día 9 de mayo de 1967 el entonces ministro de Trabajo, Jesús Romeo Gorria (1916-2001), en una jornada maratoniana por toda la provincia en la que, junto a éste, inauguró otros cuatro ambulatorios: el de Algemesí, el de Alzira, el de Puerto de Sagunto y el “José María Esteve” de la Calle Escultor J. Capuz. Lee el resto de esta entrada »

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